Diferencias entre hombres y mujeres en su madurez. El sexo del reencuentro.

Los hombres, al contrario que las mujeres, no suelen cuidar en exceso su salud y además suelen tener unos hábitos de vida más insanos. Todo esto -unido a una mejor genética femenina-, determina la menor esperanza de vida de los hombres junto con un deterioro más rápido de su salud.

Salud y sexo están muy relacionados. La mayoría de las alteraciones de la erección del pene tienen una causa física en relación con malos hábitos de vida como puede ser la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo o enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial mal controladas entre otras.

El sexo es una parte vital en la relación de pareja. Lamentablemente, en muchas ocasiones hombres y mujeres que habiendo disfrutado de una vida sexual formidable y que en la madurez todavía se sienten vigorosos van abandonando poco a poco y sin casi darse cuenta el sexo por desidia, lo que les puede pasar factura y generar tensiones innecesarias. Para evitar que esto ocurra es interesante seguir estos consejos:

– Educar a los hombres en la importancia de la prevención, detección precoz y tratamiento de sus problemas de salud y sus alteraciones sexuales.

Concienciar a las mujeres para motivar en sus parejas hábitos de vida saludables incluyendo dentro de éstos la práctica de sexo.

– El aumento de la edad y de los achaques inherentes a ella no pueden ser motivo para abandonar el sexo.

– Las alteraciones de la erección aumentan con el paso de los años. En la actualidad hay tratamientos efectivos que aportan soluciones inmediatas. Para ello, la colaboración de la mujer es importante para su resolución.

– El sexo puede ser en la madurez un reencuentro de la pareja. Por otro lado su práctica es lo que puede mantener joven a los dos miembros tanto física como mentalmente.

– Con la jubilación y la marcha de los hijos del hogar muchas parejas pueden reencontrarse y mejorar su relación y esto se refiere también a la práctica del sexo.

– Las parejas con el paso de los años deben adaptarse a sus nuevas condiciones físicas aprendiendo a convivir con los posibles achaques, iniciando nuevas posturas adaptadas a su edad y tomándose todo el tiempo que sea necesario para la práctica del sexo.

En la madurez hay que aceptar las nuevas situaciones con optimismo, desdramatizando, siempre tomándolo todo con mucha naturalidad. La práctica sexual debe tomarse de igual modo.

Es cierto que, con el paso del tiempo, y con las experiencias y conflictos de la cotidianeidad que se resuelven en pareja, se va ganando en confianza y respeto mutuo, lo cual favorece un aspecto muy importante de la relación de pareja: la amistad.

En otros casos se establecen roles entre los miembros de la pareja, que de forma inconsciente hacen que cada uno actúe como cree que el otro espera que lo haga, lo que limita la capacidad de innovación.

Ninguno de los escenarios anteriores favorece la erótica, pues ésta requiere un grado de sorpresa, originalidad, novedad, creación, incluso improvisación, palabras todas que recuerdan a las primeras etapas de la relación de pareja, cuando no había ese grado de conocimiento mutuo.

Si estáis dispuestos a que vuestra amistad no arrincone vuestra erótica, hay unos cuantos detalles que tenéis que tener en cuenta:

– Por mucho que creas conocer a tu pareja y sus reacciones, nadie actúa igual siempre ni piensa del mismo modo ante las circunstancias, porque tampoco éstas son idénticas. La mejor forma de saber qué piensa tu pareja es preguntándole cada día. Además de sorprenderte gratamente con sus respuestas, le das la oportunidad de elegir, sin obligarle a que tenga que interpretar siempre el mismo rol.

– Permítete igualmente salirte del guión, hacer cosas diferentes a lo que crees que se espera de ti. La originalidad puede ser muy agradable y divertida, sobre todo cuando se tiene en cuenta a la otra persona.

– En una buena relación de amistad el compartir es fundamental. Las relaciones sexuales mejoran la autoestima de las personas y refuerzan la intimidad de la pareja, pero lo mejor de ellas es que proporcionan placer compartido.

– Podéis aprovechar vuestra excelente relación para ampliar los campos en los que ponerla en práctica. Habla de sexo con tu pareja, cuéntale lo que te gusta y planificad juntos momentos y circunstancias para compartir. Seguro que planificáis otras modalidades de ocio con éxito.

Abre tu mente, a lo que oigas, a lo que desees, a innovar en los lugares, en los juegos, en las prácticas, y sobre todo anímate a compartirlo con tu mejor amigo/a.

Recuerda que cada pareja es diferente y lo ideal no es lo que les ocurre a vuestras amistades, sino lo que podéis construir entre tú y tu chico/a, incluso con imperfecciones.