Ejercicio físico y disfunción eréctil

La disfunción sexual puede ser un síntoma de diversas enfermedades médicas o problemas psicológicos subyacentes. Existen diversos factores de riesgo que pueden influir en el desarrollo de la disfunción eréctil. Estos factores de riesgo pueden ser desde problemas de salud físicos y psicológicos, pasando por el uso de ciertos fármacos, hasta hábitos de vida no saludables.

Dentro de los factores físicos que pueden aumentar la probabilidad de aparición de la disfunción eréctil tenemos la presión arterial alta, el colesterol elevado y la diabetes. Por otro lado están los hábitos nocivos como el consumo de drogas, alcohol, tabaco, comer en exceso y la falta de ejercicio, ya que todo lo que puede ser negativo para el funcionamiento del sistema circulatorio, es malo también para la salud sexual.

Una de las causas de los problemas de erección es la mala circulación porque fluye menos sangre al pene. Otras causas son los niveles altos de colesterol y bajos niveles de testosterona. Practicar ejercicio de forma frecuente aumenta los niveles de testosterona, reduce el colesterol y mejora la circulación. El ejercicio disminuye el colesterol en la sangre, y por lo tanto, ayuda a destapar las arterias permitiendo que la circulación lleve el flujo de la sangre hacia el pene. El aumento de los niveles de testosterona beneficia el aumento de la libido consiguiendo que la respuesta sexual de deseo aumente y por consiguiente también la excitación, por lo que se pueden conseguir de esta forma mejores erecciones.

Además, la actividad física a un nivel adecuado, produce un aumento de las endorfinas, neurotransmisores del sistema nervioso central que ayudan a generar bienestar emocional que hace mejorar el estado de ánimo. Y desde luego, tener un buen estado de ánimo, nos ayuda a ver el sexo como fuente de placer y no de presión, lo que facilitará unas relaciones sexuales más plenas.

En muchas ocasiones, los problemas de erección en los hombres se deben a problemas emocionales generados por el estrés, la ansiedad o un bajo estado de ánimo ocasionado por las circunstancias que viven en diferentes áreas de su vida. El deporte siempre va a servir de ayuda para canalizar toda esa fuente de estrés que el hombre sufre en algún área de su vida ya sea laboral, social, familiar… El deporte ayuda a desconectar de las tensiones diarias. Por tanto es parte necesaria para reducir el estrés que se desplaza a la disfunción eréctil.

A la hora de decidir qué tipo de deporte es más recomendable es importante que el hombre elija entre los que más le gusten. Y lo importante es que el hombre sea constante. Para ello uno va a tener que imponerse unos días y horas para hacerlo. Lo ideal es entre 3 ó 4 veces por semana. Si hace mucho que no se practica deporte, los primeros días serán los más duros pero poco a poco el hombre se irá sintiendo mejor y más contento cuando compruebe que su estado físico mejora. Lo que conviene es no pasarse. También hay que evitar la extenuación, si uno agota su cuerpo perderá fuerza y dejará de hacer ejercicio más adelante.

Si se padece alguna enfermedad crónica o lesión previa (asma, corazón, riñones, etc…), es preferible consultar al médico. Él dirá qué deportes son más recomendables en cada caso.

Por último, 4 precauciones que uno debe recordar:

– Hacer ejercicio de forma moderada, para ir aumentando la intensidad.

– Cuidar la hidratación antes, durante y después del ejercicio.

– No hacer deportes que requieran mucha fuerza física.

– Hablar con el médico si se detecta cualquier problema o dificultad física.

Animamos a todos los hombres a mantenerse en forma, para poder disfrutar tanto de su salud física, como de su salud sexual.