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A veces pasa

Todo lo que debes saber sobre la disfunción eréctil

El miedo al fracaso: uno de los mayores aliados de la disfunción eréctil

El miedo al fracaso: uno de los mayores aliados de la disfunción eréctil

Existen factores de vulnerabilidad que influyen a la hora de padecer una disfunción eréctil. A la hora de evaluar si un hombre padece disfunción eréctil de origen psicológico se tienen en cuenta los siguientes factores personales: los falsos mitos, el miedo a enfermedades, el miedo al dolor, el miedo al rechazo y el miedo al fracaso.

Uno de los factores más comunes en hombres con disfunción eréctil es el temor al fracaso. Fracasar en una relación sexual supone para el género masculino que se cuestione su virilidad, produciéndose entonces la vergüenza de género. Si este factor está presente, no es de extrañar que se establezca una ansiedad condicionada a las relaciones sexuales: principal causa de interrupción en el mantenimiento de la erección.

El hombre adopta el rol del espectador, se auto-observa para controlar que no comete errores y no es capaz de dejarse llevar. Evalúa la situación intentando comprobar que no hay riesgos, pero lo que está ocurriendo realmente es que se está distanciando de la sensación de placer, y se está focalizando en sus pensamientos negativos. En esta situación, se pueden “colar” en la mente pensamientos del tipo: “soy un inútil”, “no voy a dar la talla”, “mi pareja me va a cuestionar como hombre”, “voy a dejarla insatisfecha”.

Intentar controlar no cometer errores es sinónimo de disfunción eréctil. Desde este enfoque, es muy difícil poder disfrutar del sexo. En el momento que se coloca el sexo en “modo evaluación” el temor al fracaso cobra protagonismo. No ocurriría lo mismo si colocamos al sexo en el lugar que le corresponde: Una fuente de placer y de compartir sensaciones íntimamente con otra persona o con uno mismo. De hecho, a la hora de valorar si una disfunción eréctil es de origen psicológico, se valora si el hombre tiene poluciones nocturnas o erecciones a la hora de despertarse. Si no los tiene, está claro que el factor “miedo al fracaso” no se da cuando uno está solo y no tiene que rendir cuentas a nadie. Si el hombre puede mantener erecciones estando solo es porque no aparece la evaluación negativa que se da cuando está acompañado.

Para que el hombre deje de tener presente el miedo al fracaso en las relaciones sexuales tiene que aprender a reevaluar qué es exactamente el fracaso para él. La asociación que el hombre hace de disfunción eréctil = fracaso es errónea. Forma parte del mito sexual “como debo ser en la cama”. Hay hombres que creen que tener éxito en sus relaciones sexuales es tener que lograr una erección adecuada, eyacular en el tiempo adecuado y mantener la erección siempre. Las personas que son muy perfeccionistas pueden caer en estos mitos y pasarlo realmente mal si sus expectativas no se cumplen. Y es que no se tienen que cumplir siempre. Puede que un día el hombre esté más cansado o preocupado y su respuesta sexual no sea la misma. Puede que un día haya bebido más de la cuenta y la erección no sea tan potente. Y puede que simplemente pierda la erección sin saber por qué. A cualquiera le puede pasar. La diferencia está en el lugar en el que unos y otros colocan ese incidente. Los que se permiten tenerlo, seguirán disfrutando del sexo porque para ellos el sexo es principalmente PLACER. Los que no se permiten tener menos erección o algunas veces no tenerla, porque tienen miedo al fracaso, no se dejarán llevar y se arriesgarán a tener más pérdidas de erección. Para ellos el sexo es EVALUACIÓN.

En resumen, aprender a tolerar el fracaso en vez de controlarlo será un gran logro a la hora de salir de una disfunción eréctil. Los pacientes que acuden a consulta y aprenden a entender el sexo de otra manera van descubriendo que la disfunción eréctil pasa a un segundo plano y de manera progresiva el problema se va reduciendo. Y aunque a pesar de los avances pueda ocurrir una pérdida de erección en algún momento dado, el hecho de tolerarlo hará que el hombre lo vea como una caída y no como una recaída. Es así como se puede llegar a salir de una disfunción eréctil por causas psicológicas