Como afectan los problemas psicológicos y la ansiedad a la erección

Vivimos en una sociedad en la que encontrar un momento de paz y tranquilidad resulta una tarea complicada. Los compromisos, los horarios y las mil tareas del día a día activan nuestro sistema nervioso de tal manera que nuestro humor cambia volviéndose más irritable. Los patrones de sueño varían pudiendo tener dificultades para dormir, o ampliando la necesidad de dormir más horas de las habituales y/o afectando a la cantidad de alimentos que consumimos. Veamos como afectan los problemas psicológicos, los nervios y la ansiedad a la erección.El estrés afecta a todo nuestro cuerpo, a la piel, al pelo, al sistema digestivo y también a los órganos sexuales. En el hombre, el estrés, por supuesto, puede afectar en el desarrollo y/o mantenimiento de la disfunción eréctil que se define como la incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual, provocando un malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.

Las causas de disfunción eréctil pueden ser físicas o psicológicas, siendo estas últimas las que suelen estar más presentes en los hombres menores de 40 años, lo cual no quiere decir que hombres con edades superiores no sufran también de disfunción eréctil por este motivo.

La disfunción eréctil, cuando es psicológica, se desarrolla tras varios episodios de pérdida de erección. En concreto, se asienta cuando el hombre anticipa que va a perder la erección. Es decir, como ya le ha pasado alguna, o varias veces, teme que le vuelva a ocurrir, y ese temor precisamente, el que impide la erección.

Pues bien, varios problemas psicológicos operan como desencadenantes de la disfunción eréctil, porque son los causantes de que el hombre pierda la erección en esos primeros episodios.

Si la persona padece elevados niveles de ansiedad, por distintas preocupaciones de su día a día, por estrés, o incluso por algún trastorno de ansiedad como alguna fobia o ansiedad generalizada, etc., ocurre que el hombre es incapaz de relajarse para poder disfrutar de una relación sexual.

En la respuesta de ansiedad, se activa el sistema nervioso simpático, y para que se produzca una erección, es necesario que sea el sistema nervioso parasimpático el que esté activado. El sistema nervioso simpático activa, y el parasimpático relaja. Si el sistema nervioso simpático, está demasiado activado por la ansiedad, no deja espacio para el parasimpático, es decir, para que haya la suficiente relajación para tener una erección prolongada.

La función de la respuesta de ansiedad ha sido y es, protegernos de aquellos peligros que pueden poner nuestras vidas en riesgo, por lo tanto, es vital y necesaria para nuestra supervivencia. El problema radica cuando el nivel de ansiedad es tan elevado o tan continuado en el tiempo, que el sistema nervioso simpático no llega a desconectarse en aquellos momentos en los que necesitamos que lo haga.

Por tanto, si la persona está ansiosa o estresada es muy probable que le sea muy difícil tener una erección, ya que su cabeza y su cuerpo estarán en una posición de alerta en lugar de estar relajados y disfrutando del momento presente. En estos casos es necesario parar, en la medida en la que se pueda, y abordar aquello que está generando estrés o ansiedad. Buscar la solución en la ayuda psicológica puede resultar muy beneficioso ya que no sólo ayudará a la persona a disminuir su nivel de estrés o ansiedad actual, sino que podrá abordar también la disfunción eréctil.

Otro tipo de dificultades emocionales que pueden afectar en estos primeros episodios de pérdida de erección tienen que ver con el bajo estado de ánimo. Personas que se encuentren deprimidas, con elevada desmotivación y fuerte apatía pueden tener poca energía para vivir con éxito los encuentros sexuales.

Lo que suele ocurrir, es que la persona tras perder la erección varias veces, empieza a temer que le ocurra siempre y pasa a evitar estos encuentros sexuales. Si se mantiene esta situación de forma prolongada en el tiempo puede afectar ampliamente a la respuesta sexual eliminando también la capacidad de deseo.

En los casos que hemos visto, la disfunción eréctil sería una consecuencia, no una causa. Sin embargo, cuando aparece, también afecta emocionalmente a la persona y empeora la misma causa que la había generado. Es decir, puede ocurrir que la disfunción eréctil sea consecuencia de algún trastorno de ansiedad o trastorno del ánimo y que a su vez, empeore estos trastornos en la persona cuando aparece. Con lo que es importante abordarlo cuanto antes.