Soluciones psicológicas a la disfunción eréctil

Como planteábamos en un post anterior, gran parte de la disfunción eréctil tiene origen psicológico. Esto quiere decir que, a nivel fisiológico el varón se encuentra perfectamente y su parte mental o emocional es la que hace que su respuesta sexual no sea la deseada.

Vamos a recomendar algunos consejos a nivel psicológico para enfrentar la situación.

El objetivo a nivel psicológico siempre va a ser la regulación emocional. Cuando la disfunción eréctil es psicológica hay una emoción (o varias a la vez, pero siempre suele ser una la que predomina más) la que bloquea la respuesta sexual. La emoción negativa que más relacionada está con la disfunción eréctil es la ansiedad. Por lo tanto, todo lo que pueda hacer el varón para regular su ansiedad ayudará a solucionar la disfunción eréctil.

La influencia de la ansiedad en pareja

La ansiedad es vivida por el varón de muchas maneras: como preocupación, agobio, incertidumbre, angustia, etc. Pero, en general se trata de la misma base común: miedo a perder la erección cuando llegue el momento de tener una relación sexual. La ansiedad, es el síntoma del miedo.

La emoción puede regularse o abordarse desde dos frentes: el mental y el sensorial.

A nivel mental, los pensamientos que tenga la persona, dispararán aún más la ansiedad o harán que baje. Es por esto, por lo que el varón debe cambiar sus pensamientos negativos y catastróficos e irlos re-direccionando hacia otros más positivos y optimistas.

Es cierto que, la mente en ocasiones, y cuando uno tiene ansiedad aún mas, va muy deprisa y nadie puede controlar el primer pensamiento que le aparece en la mente. Cuando el varón anticipa que va a tener una relación sexual, si padece disfunción eréctil, el primer pensamiento suele ser del tipo: “ya verás, no voy a conseguir la erección, se va a notar, no va a salir bien”. Otras veces sólo tienen forma de duda: “¿Y si pierdo la erección?”.

Cuando hay ansiedad, los pensamientos más comunes están relacionados con la preocupación por la pérdida de erección. Y precisamente esta preocupación es la que genera la perdida. Y, como decíamos, no podemos controlar el primer pensamiento que nos viene, pero sí el segundo.

El primer y muy importante paso, es “pillar” estas anticipaciones negativas en forma de pensamientos. Como los pensamientos van tan rápidos, es difícil darse cuenta de que uno los está teniendo. Se trata de pensar sobre lo que uno piensa. Darse cuenta de que está haciendo anticipaciones negativas y rebatirlas.

Pensamientos negativos

Algún lector podrá decir: “Si, pero no puedo evitar tener esos pensamientos porque ya me ha pasado, ya he tenido la experiencia de perder la erección varias veces y sé que me va a volver a pasar”. Si, es cierto que te ha pasado muchas veces, pero, precisamente, que permitas que esos pensamientos sigan en tu mente es lo que contribuye a que sigas perdiendo la erección. Tener miedo a perder la erección es lo que hace que la pierdas porque, la ansiedad es incompatible con la erección a nivel fisiológico.

Por lo tanto, es muy importante rebatir el pensamiento y empezar a dudar. Plantear: “Bueno, no sé lo que va a pasar, a ver qué tal. Voy a esperar, a ver qué tal sale”. Y en este punto es importante la actitud y cambiar el foco de atención: centrar la atención en disfrutar.

La pauta más importante a nivel psicológico es cambiar el objetivo: no ayuda ir a una relación sexual buscando la erección para realizar el coito. Se trata de estar centrado en disfrutar, en el placer que genera a la persona el encuentro sexual con la pareja.

Aquí, abordamos la emoción desde el otro plano, el sensorial. ¿De qué manera? Centrándose mucho en las sensaciones del cuerpo, las sensaciones de placer. Cuando el varón está muy centrado en el tamaño de la erección pierde de vista otros estímulos y sensaciones placenteras que, precisamente, son los que pueden hacer que tenga erección.

Por lo tanto, el planteamiento es “No me importa cuánta erección tengo, me importa qué estoy sintiendo, y cómo me lo estoy pasando”.

Y para lograr esto, recomendamos el mindfulness o conciencia plena. Esta técnica es muy útil en estos casos, porque ayuda a optimizar la vivencia del momento. Se trata de centrarse en las sensaciones que uno tiene y no juzgarlas, simplemente vivirlas. ¿Por qué ayuda? Porque permite estar con todos los sentidos en la situación presente, y experimentar el placer sexual que, de forma natural se vive cuando una persona tiene delante a la persona que le gusta.

Y, en definitiva, cuando tienes delante a la persona que te gusta, y “te pone”, y estás seguro de ti mismo, y no te importa si vas a tener erección o no, sino que estás centrado en disfrutar tú y en hacer disfrutar a tu pareja, está conseguido el objetivo. Porque lo cierto es que el objetivo es disfrutar de la relación sexual, el objetivo no es tener un tamaño determinado de erección.

Y puede haber lectores que me digan, vale, pero mi pareja valora mucho la penetración. Y no te respondo, fenomenal, haz que empiece a pedirte otras prácticas, puedes “volverla loca” con otras cosas que le hagas. Puedes coger ideas en un sex-shop o leyendo libros o artículos de las practicas que gustan a las mujeres. En este sentido, los varones tienen suerte de que las mujeres valoran la penetración bastante menos de lo que los varones creen.

Solo el 25% de las féminas consigue el orgasmo a través de la penetración. Y un gran porcentaje prefiere otras prácticas como el sexo oral. Una buena escena de seducción, y una buena dosis de preliminares (que es lo que más gusta a las chicas) harán que tanto tú como tu pareja os olvidéis del tamaño de tu erección.