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A veces pasa

Todo lo que debes saber sobre la disfunción eréctil

Tabaco, alcohol y disfunción eréctil

Tabaco y disfunción eréctil

La disfunción eréctil es la incapacidad persistente o recurrente que algunos hombres tienen para obtener o mantener una erección apropiada que les permite realizar el coito. Puede ser causada por problemas orgánicos o psicológicos, cualquiera que sea su causa, la disfunción eréctil genera malestar en quien la padece.

Sin duda, el estilo de vida es un factor relevante que puede influir en la aparición de la misma. El consumo habitual de ciertas sustancias, aumenta la probabilidad de generar este problema. Es el caso sobre todo, del consumo de alcohol y tabaco.

Para entender el por qué influye el consumo de estas sustancias, lo primero es comprender los mecanismos fisiológicos que intervienen en la erección del pene. El pene contiene dos cámaras llamadas cuerpos cavernosos, los cuales a su vez contienen un tejido esponjoso. Este tejido contiene músculos, venas y arterias. La uretra, que es el canal para orinar y eyacular, ocupa el largo por debajo de los cuerpos cavernosos y está rodeada por el cuerpo esponjoso.

La erección comienza con la estimulación mental y de los sentidos. Una vez empieza a ocurrir esto, el cerebro envía señales a los músculos de los cuerpos cavernosos para que se relajen y empiece a circular más sangre. Esta sangre presiona los cuerpos cavernosos y hace que el pene aumente su tamaño y se produzca la erección.

   La influencia del tabaco en el sexo.

Las personas que fuman tabaco, suelen consumirlo porque les genera, a corto plazo, sensaciones de relajación. Por este motivo, lo utilizan como un medio para conseguir calmarse en situaciones estresantes. También pueden fumar por asociación a momentos específicos del día, por ejemplo antes o después de mantener una relación sexual con el fin de aumentar la sensación de calma. Sin embargo, el tabaco es una sustancia estimulante que activa al sistema nervioso generando síntomas de ansiedad en el cuerpo. Esta activación es contraproducente ya que la respuesta de ansiedad es incompatible con tener una respuesta sexual satisfactoria puesto que la inhibe.

Al consumir tabaco, el cuerpo absorbe nicotina y múltiples sustancias nocivas para el mismo. El consumo continuo de nicotina provoca vasoespamos arteriales, lo que genera que las arterias se mantengan contraídas, dificultando así la dilatación de los vasos ubicados en el pene y que es necesaria para que se produzca la erección.

La nicotina causa problemas en el sistema circulatorio, por lo que su consumo genera daños en los vasos, arterias y venas arteriales generando además dificultades en la irrigación de la sangre en miembros inferiores incluido el pene.

Tabaco, alcohol y disfunción eréctil

Por otro lado, la ingesta de alcohol puede también generar dificultades en la erección del pene. El alcohol es un inhibidor del sistema nervioso central que retarda y enlentece la percepción, los sentidos y la respuesta sexual. No importa la frecuencia en el consumo del alcohol, los efectos en el sistema nervioso central son los mismos. La única diferencia es que las personas que consumen alcohol de forma crónica experimentan estas mismas respuestas en el sistema nervioso pero, esta vez, de forma crónica e irreversible.

   El alcohol y el sexo.

Algunos hombres que no se sienten muy seguros con su desempeño sexual o en sus habilidades sociales para ligar consumen alcohol para reducir la vergüenza y la ansiedad ante estas situaciones, generando cierta sensación de control y tranquilidad. Existe la creencia popular de que el alcohol mejora la respuesta sexual ya que produce la sensación de desinhibición del comportamiento humano. Sin embargo, el consumo de esta sustancia influye de forma negativa en los mecanismos de erección. En primer lugar, bloquea la comunicación entre los estímulos sexuales que facilitan el inicio de la respuesta sexual y el cerebro. De esta manera se entorpece el funcionamiento del sistema circulatorio que permite la llegada de la sangre al pene, dificultando la erección y, por consiguiente, la penetración y el coito.

Esta creencia popular de que dichas sustancias facilitan la respuesta sexual tiene importantes repercusiones en la población. Con el aumento del consumo de alcohol y tabaco aumenta el fracaso en la respuesta sexual masculina y con ello la inseguridad. Los hombres, normalmente por vergüenza, no consultan a especialistas las causas de este fracaso convirtiéndolo así en un problema que puede llegar a ser crónico y que puede afectar a cualquier rango de edad. De hecho, el incremento del consumo de estas sustancias en la población masculina joven hace que aumenten los casos de disfunción eréctil en esta población.

Por tanto, el estilo de vida es un factor influyente en el desempeño sexual y en la aparición de la disfunción eréctil. Es fundamental, por tanto, realizar cuantas más conductas saludables nos sea posible ya que, de esta forma, menor riesgo tendremos de sufrir una disfunción eréctil, evitando así el malestar que genera en la vida personal y de pareja. Por otro lado, recuerda siempre consultar a un especialista en caso de que tengas alguna duda o inseguridad acerca de tu desempeño sexual.